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Vincent van Gogh

La figura de van Gogh representa el punto de partida para muchos lugares (hoy) comunes sobre el arte: vanguardia, incomprensión, excentricidad, compromiso artístico, etc.

El personaje se ha comido indudablemente al artista, aunque en su caso, quizás la leyenda que a su alrededor se creó haya tenido tanta influencia en la gestación de nuestra imagen del arte contemporáneo como su obra. Vincent van Gogh (1853-1890) nació en la localidad holandesa de Groot-Zundert. Hijo de un pastor calvinista (circunstancia importante en su trayectoria posterior) se aficionó al dibujo desde niño. Hacia 1869 tuvo su primer contacto profesional con el mundo artístico: empezó a trabajar para una compañía francesa de venta de obras de arte que se había instalado en La Haya.

En 1873 fue trasladado a la sucursal de Londres, donde frecuentó los museos de la ciudad. Paralelamente a su creciente interés por el arte, fue desarrollando su devoción religiosa. Hacia 1876 su fervor era notable, hasta el punto de abandonar su trabajo e irse a la ciudad inglesa de Ramsgate para trabajar como vicario de un reverendo metodista. Sus funciones incluían dar sermones, actividad que van Gogh asumió con entusiasmo.

La lectura de varios autores, en especial Zola, agudizó su conciencia social, conformando así una amalgama de socialismo humanitario y generosidad cristiana que debe tenerse siempre presente a la hora de abordar su obra. Sus artistas preferidos fueron, consecuentemente, los realistas Millet, Daumier y Courbet.

En 1877 van Gogh se encontraba trabajando en una librería en Holanda, y más tarde se trasladó a Amsterdam para completar su formación religiosa. Su periplo continuó por Bélgica, donde, deseoso de sentirse útil, se dedicó a adoctrinar a mineros, cuya dura vida le impactó, y a quienes ayudó en todo lo que pudo. Su excentricidad molestó a sus superiores, que no entendían su generosidad extrema cuando apenas tenía dinero para comer. Le despidieron.

Decidió trasladarse a otra localidad minera para proseguir con su actividad, aunque al poco tiempo su interés por la pintura era mayor ya que el fervor religioso, y van Gogh empezó a emplear su tiempo más en dibujar a los mineros que en evangelizarlos. El hermano de Vincent, Theo, con quien el artista mantendría una intensa correspondencia durante toda su vida, empezó a apoyarle económicamente.

Van Gogh tomó entonces sus primeras clases de dibujo en la Academia de Bruselas, en la que sin embargo no permaneció demasiado tiempo. Conoció a varios pintores de cierto renombre, como Anton Mauve, y George Hendrik Breitner, y sufrió el primer internamiento a causa de sus problemas mentales.

En 1886 se fue a París donde su hermano trabajaba en una galería de arte. En la capital francesa comenzó una nueva e importante etapa, crucial para el desarrollo de su pintura. Fue a partir de entonces cuando empezó a pintar los cuadros que le harían famoso. Sólo le quedaban cuatro años de vida. Conoció a Toulouse-Lautrec, Emile Bernard, y Paul Gauguin, y gracias a su hermano descubrió las obras maestras del impresionismo que le impactaron profundamente. Hacía doce años que los impresionistas habían hecho su primera exposición, y van Gogh percibió desde el principio lo mucho que podía aprender de ellos en lo relativo al color y a la luz. Sin embargo, el colectivo impresionista empezaba a dar muestras de agotamiento, y la nueva generación, encabezada por Gauguin, reclamaba otros caminos. También van Gogh acabaría por refutar el cientifísmo impresionista, llegando a decir: “En lugar de intentar reproducir exactamente lo que tengo ante mis ojos, me sirvo de los colores arbitrariamente para expresarme de un modo más intenso”.

En 1888, después de sus descubrimientos parisinos, van Gogh se trasladó a Arles, donde inició una etapa muy productiva. Vivió en la famosa Casa Amarilla, donde pintó algunos de sus más famosos cuadros, incluyendo el retrato del “Cartero Roulin”.

Gauguin, con quien van Gogh había entablado amistad en París, llegó entonces a la Casa Amarilla. Las coincidencias de ambos en cuestiones artísticas eran notables, pero no eran mayores que sus discrepancias. Así, los dos artistas vivieron juntos una temporada, manteniendo una relación turbulenta que acabaría por estallar debido a los ataques de Vincent. Éste, desesperado por la enemistad con Gauguin, llegó a cortarse la oreja izquierda. Theo llegaría en su auxilio. Su crisis terminó con un nuevo ingreso en el asilo mental de Saint-Rémy-de-Provence. El internamiento fue largo, aunque van Gogh no dejó de pintar, salvo cuando ataques demasiado fuertes se lo impidieron.

Hacia 1890, nuevo traslado, esta vez al noroeste de París, donde permaneció al cuidado del doctor Gachet (a quien retrató), en una fase de relativa estabilidad psíquica y gran actividad artística. Sin embargo, la mejoría de Vincent contrastaba con la precaria salud de Theo, quien además atravesaba por un momento de grandes dificultades económicas. Su estado afectó sensiblemente a Vincent, quien después de visitarlo se hundió de nuevo. Convencido de su responsabilidad en el deterioro físico y económico de Theo, van Gogh intentó suicidarse el 27 de julio de 1890, de un disparo en el pecho. Tardaría todavía tres días en morir, en los que agonizó entre períodos de histeria y lucidez. En todo momento estuvo a su lado su hermano, quien no le sobreviviría ni un año.

Van Gogh no fue, como su leyenda dice, un artista totalmente ignorado por el mundo artístico de su época. Es cierto que sólo vendió un cuadro en su vida, pero cabe señalar que su obra empezó a ser reconocida a partir de 1889. Varios de sus lienzos fueron expuestos en el Salón de los Independientes de París, y recibió ciertas buenas críticas en la prensa. Innegable es el hecho de que la verdadera gloria le llegó después de muerto. Su contribución al surgimiento de las vanguardias (especialmente del expresionismo) fue capital, y no sólo en lo que se refiere a cuestiones estrictamente estéticas. Van Gogh fue, además, un artista tremendamente preocupado por los problemas sociales de su tiempo, y concibió la pintura como una manera de contribuir a hacerlos visibles, siempre desde un lenguaje personal. Su ideario lo resumió así: “Mi gran deseo es aprender a hacer deformaciones o inexactitudes o mutaciones de lo verdadero; mi gran deseo es que salgan, si es necesario, hasta mentiras, pero mentiras que sean más verdaderas que la verdad literal”.

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...por Rubén Pardiñas ...por Rubén Pardiñas


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4 comentarios en Vincent van Gogh

  1. Vincent van Gogh ha sido considerado el arquetipo del artista marginal en el que convergen creatividad y locura. Hay que saber entender sus cuadros para ver la vida de Vincent van Gogh en ellos.

  2. El artista holandés Vincent van Gogh, con su fuerte personalidad y gran sensibilidad es sin duda uno de los primeros mártires del arte moderno.

  3. “Yo arriesgué mi vida por mi trabajo, y mi razón siempre fue menoscabada”: estas son las palabras de Vincent van Gogh en su última carta encontrada en su bolsillo en Julio 29, 1890. Realizó cerca de 750 cuadros y 1600 dibujos.

  4. Felicidades por la biografía de Vincent van Gogh.

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