René Magritte nace en 1898 en Lessines, Hainaut (Bélgica). Ya desde pequeño consideraba la pintura como algo “vagamente mágico”.
Durante su infancia y pubertad tuvo ya una gran influencia artística que se vería reflejada en su gran producción plástica.
Dio sus primeras clases de dibujo en el altillo de una tienda de dulces de Châtelet, desde los 12 años, lugar donde residió por poco tiempo junto a su familia. Debido al trabajo itinerante de su padre se acostumbró desde pequeño a cambiar de residencia frecuentemente.
En 1912 muere su madre trágicamente y la familia abandona Charleroi. El tema del suicidio de su madre será el centro de varias de sus pinturas como “Los amantes” (”Les amants”), “La Invención de la Vida” (”L’invention de la vie”) o “La historia central” (”L’histoire centrale”) de 1928.
En 1913 conoce a su futura esposa, Georgette Berger, en una feria. Ella tenía 12 años y él 15, y no volverán a encontrarse hasta siete años después, casándose en 1922. Ella se convertirá en modelo frecuente para sus obras. En 1916 entra como alumno en la Academia de Bellas Arte (Académie des Beaux-Arts) de Bruselas habiendo ya realizado sus primeras pinturas de estilo impresionista. En esta escuela recibe formación de importantes artistas del momento, entre ellos, Emile Vandamme-Sylva, Constant Montald y Gisbert Combaz.
En 1917 la familia de Magritte se traslada a Bruselas y es en este año cuando sus primeras obras se dan a conocer públicamente. Comienza a trabajar como diseñador gráfico y en 1919 el Centro de Arte de Bruselas realiza una exposición de proyectos suyos para carteles. Es en estos años cuando entra en contacto con la vanguardia artística belga influenciada por el futurismo italiano, el dadaísmo y el surrealismo francés.
Conoce a artistas y músicos como Satie o Tristan Tzara, impulsor del dadaísmo, y su pintura se ve muy influenciada por este entorno, con claras tendencias hacia el cubismo.
Hacia principios de los años veinte recibe una gran impresión con la obra de Chirico, en especial con su pintura “Canto de amor” que le impacta enormemente. Esta admiración se refleja en las obras de esos años, la influencia del arte metafísico y postsimbolista que será constante en toda su obra posterior.
Tras completar el servicio militar en 1921 trabaja como diseñador en una fabrica de papel.
En 1924 vende su primera pintura, un retrato de la cantante Evelyne Brélia. Ese mismo año participa con Lyonel Feininger, El Lissitzky, Laszló Molí-Nagy y el belga Paul Joostens en una exposición en el Círculo Royal de Arte en Bruselas. La influencia del surrealismo se ve reflejada así mismo en la obra de estos años, en especial la de Max Ernst y su técnica de pegar papel en sus obras.
En 1925 pinta sus primeras obras surrealistas, “El jockey perdido” (”Le jockey perdu”) (1926), “El asesino amenazado” (”L’assassin menacé”). En 1927 hace su primera exposición individual en Bruselas en la galería Le Centaure donde expone sus trabajos. Es en este año cuando él y su mujer se trasladan a Perreux-sur-Marne cerca de París. Alli entablan amistad con Miró, Éluard y Breton. Entre 1926 y 1930, a través de un contacto con la galería Le Centaure, pinta 280 telas, que conformarán una cuarta parte de su producción total.
En 1929 viaja a España, a Cadaqués, y se aloja en la casa de Dalí con el que contribuye en el panfleto final de “La revolución surrealista” (”La Révolution surréaliste”). Pinta la primera versión de su famosa obra “La traición de las imágenes (Esto no es una pipa)” (”La Trahison des images (Ceci n’est pas une pipe)”) , su famosa pipa de la que Magritte escribió: “¿La famosa pipa? No se cansaron de hacerme reproches. Pero ¿puede Ud. llenarla? No, claro, se trata de una mera representación. Si hubiese puesto debajo de mi cuadro “Esto es una pipa”, habría dicho una mentira”. Su relación con los surrealistas continúa con altibajos, sobre todo con André Breton.
Los años treinta suponen una época fructífera y es en 1933 cuando pinta “”La condición humana” (”La condition humaine”), donde imagen y realidad se mezclan una vez más además realiza una exposición en solitario en el Palais des Beaux-Arts en Bruselas.
Su primera exposición en solitario en Estados Unidos se produce en 1936 en la Julien Levy Gallery en Nueva York y en 1938 en Inglaterra en la London Gallery.
En 1929 viaja a España, a Cadaqués, y se aloja en la casa de Dalí.
En 1940 se traslada con su mujer a Carcassone y en 1943 comienza un nuevo estilo de pintura, periodo Renoir (como vemos en “El primer dia” (”Le premier jour”) 1943, “La via real” (”La voie royale”) representan plenamente su nuevo estilo) que practica hasta 1947 junto con su estilo habitual.
Breton en 1947 condena un escrito que Magritte titula “Surrealismo a pleno sol” donde defiende una concepción más optimista del surrealismo. En 1948 realizan un monográfico de su obra y comienza lo que se ha llamado su periodo grosero o desgarrado(Vaché).
Su fama llega a Estados Unidos donde se afianza en varias exposiciones, como la colectiva de Alfred Barr en el Museo de Arte Moderno de Nueva York titulada Fantastic Art. Dada. Surrealism.
En 1953 realiza la serie de murales para la Sala la Araña del Casino de Knokke (Bélgica) que titula “El territorio encantado” (”Le domaine enchanté”).
Se puede ver en su obra un acercamiento cada vez mayor a la metafísica y a la corriente filosófica, como en “Las vacaciones de Hegel” (”Les vacances de Hegel”). Magritte explicó que intentaba pintar un vaso de alguna manera genial y se lo dedicó a otro genio, Hegel.
En 1960 visita a Breton a París y allí se encuentra con Duchamp, Max Ernst y Man Ray.
En 1967 comienza a desarrollar un proyecto de escultura basado en ocho de sus cuadros que nunca se vio realizado, deja tan sólo los moldes de cera que prometían ser tan geniales como el resto de su producción. Cuando está en Ischia, Italia, su salud comienza a debilitarse. En estos años se realizan exposiciones retrospectivas de su obra en todo el mundo. Magritte muere en agosto de 1967, justo cuando se acababa de inaugurar la mayor exposición de su trabajo en el Museum Boijmans Van Beuningen en Rótterdam.

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Las obras que realizaba Magritte eran auténticas poesías visuales.
Magritte era un genio del surrealismo, a mi me encantan las obras:
- “La traición de las imágenes (Esto no es una pipa)”
- “Golconda”
- “El imperio de las luces”
El estilo tan característico que adoptó René Magritte se llamó realismo mágico.
A mi cuadros como “Los amantes”, “La Invención de la Vida”… me causaron un gran impacto, la forma con que plasmo la muerte de su madre en estos cuadros es estremecedor, para quien no sepa esta etapa de su biografía Magritte presenció cuando tenia 14 años como su madre se suicidio y como sacaban su cuerpo del río con el camisón envuelto en la cabeza.