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Paul Durand-Ruel

Paul Durand Ruel nació en París en 1831 en el seno de una familia acomodada del centro de la capital. Durante toda su niñez se rodeó de un ambiente al que apasionaba el arte y todo lo que relacionaba por ello.

Cuando tan sólo contaba con dieciocho años se hizo marchante de arte y ahorró para montar su propia galería. El esfuerzo costó muchos años, nada menos que 39 años.

Durand-Ruel comenzó su carrera en la galería de arte de su padre, que heredó en 1865 cuando contaba con treinta y cuatro años de edad. En principio él se centró en comprar el trabajo de los artistas de Barbizon particularmente Camille Corot , Charles-François Daubigny , y Julio Dupré , pero las tornas cambiarían pasados los años.

Ya en los años setenta, dio respaldo a las actividades de los impresionistas a través de su galería. De este modo continuaba una saga de proteccionistas, de mecenas del arte. Si a todos nos suena el nombre de la dinastía de los Medicci, Durond Ruel no iba a ser menos dando amparo, dinero, apoyo y reconocimiento a artistas tan representativos del arte como Monet. Su galería comenzó a tener éxito y fama mundial así que este protector decidió embarcarse en la peligrosa idea de conquistar el mundo. Abrió sucursales de su galería en el extranjero con un único fin: la divulgación del impresionismo más allá de las fronteras francesas.

El impresionismo se desarrolló poderosamente en Francia y, básicamente consiste en la última etapa del naturalismo porque agudizó la búsqueda de una realidad más auténtica reflejada que en la pintura anterior. Se centraba en temas muy cotidianos, de ahí el éxito que tuvo las exposiciones de Durand-Ruel a la que acudían personas de toda índole social, sin distintivos, ni rechazo hacia nadie.

Se considera que el impresionismo nació con la unión de Renoir y Monet, quienes entre los años 1869 y 1874 trabajaron juntos decididos a romper con todo tipo de reglas impuestas de taller (la composición, el claroscuro y la perspectiva). Pretendían encontrar una pintura fresca, dinámica, que proporcionara la impresión, la inmediatez en respuesta. Curiosamente Renoir fue el primero en abandonar y buscar el éxito y/o fama en los salones oficiales de la época. Sin duda la obra que hizo Durand-Ruel fue tan importante que si no fuera por él, hoy en día no tendrías obras como: La Grenouillère, 1869, Las amapolas, 1873, Paseo con sombrilla o la señora Monet con su hijo, 1875, La catedral de Rouen, 1894, El columpio, 1876, Le Moulin de la Galette, 1876, Baile en el campo, 1883, Bañistas, 1918-1919.

Dos de las figuras del movimiento impresionista, Monet y Camille Pissarro, coincidieron en Londres, donde conocieron a Durand-Ruel. Desde entonces, el marchante “oficial” del grupo. Pissarro y Monet habían hecho en Londres estudios de edificios envueltos en nieblas.
Los contactos con pintores impresionistas no se limitaron a unos pocos, amplió fronteras y gracias sus galerías repartidas por todo el mundo (mayoritariamente en Europa), hicieron posible que se estrecharan lazos con artistas como Renoir. Durand-Ruel, no sólo se convirtió en el proteccionista de los más conocidos sino que relanzó a Renoir cuando éste comenzaba con su carrera. Renoir le llegó a retratar en un cuadro; Paul Durand-Ruel (1910). Cuando realizó esta obra, Durand-Ruel tenía 79 años y el pintor diez menos. El anciano marchante aparece sentado en un sillón, destacando su mirada prudente y segura de experto negociante. La tenue luz resbala por el cansado cuerpo vestido con traje gris y camisa blanca, sin abandonar su elegancia. Unas cortinas ocres con toques rojos sirven de fondo. El dibujo exhibido por Renoir es firme, concentrándose en el rostro donde destacan los ojos cansados y el bigote y el cabello canos. Con esta obra madura, Renoir demuestra claramente su capacidad como retratista, interesándose por el carácter de sus modelos.

El retratado será una de las figuras más importantes para los impresionistas sin contar con los coleccionistas de arte. El francés se preocupó por promocionar las obras de estos jóvenes artistas.
Desde la “Revue international de l’art de la curiosité”, de la que era editor, intentó ya defender el movimiento, convirtiéndose más tarde en el promotor casi reconocido por todos, llegando a organizar la segunda exposición del grupo en 1876.
El grupo que comandó Durand-Ruel, reivindicó intensamente una pintura al aire libre, lo que les lleva a pintar paisajes del natural con tonos claros y luminosos.
Se propusieron dar, de la forma más inmediata y con una técnica rápida y sin retoques, la impresión luminosa y la transparencia de la atmósfera y del agua con puras notas cromáticas, independientemente de toda gradación de claroscuro.

Los protagonistas de sus cuadros son, casi siempre, los árboles, las nubes, bañistas, veleros, trigales, las carreras de caballos o el gesto ágil de unas bailarinas. Para ellos no hay temas insignificantes, sino cuadros bien o mal resueltos. La importancia de los temas los daba el pincel y la forma de deslizarlos sobre el cuadro.

Los elementos como la luz (y sus efectos cambiantes) cobra gran importancia y casi se convierte en lo más importante dentro del lienzo. Afirmaron que los objetos sólo se ven en la medida en que la luz incide sobre ellos.

Practicaron un realismo absoluto y por ello suprimen el color negro (que no existe en la naturaleza y que es la negación de la luz).Si nos fijamos en los cuadros del impresionismo, rara vez nos encontramos con este color que, la mayoría de los artistas lo despreciaron por verlo tétrico, sin significado y lo más importante, carente de significado.

Sólo es real la relación aire-luz: por ello los personajes se diluyen en la atmósfera luminosa que les rodea. Utilizan una paleta de colores claros y puros, en la que no existen contrastes agudos de claros y oscuros.

Su técnica es de toque, ligera y pincelada corta, evitando el contraste entre la figura y su fondo. Usan puntos de color para reproducir la atmósfera vibrante o el movimiento del agua. Aplican los descubrimientos de Rood y Chevreul en sus obras: existen tres colores primarios (amarillo, rojo, azul) y tres complementarios (violeta, verde, naranja); asociados los colores primarios dan el complementario del tercero. Pero los colores no tienen que mezclarse en la paleta, sino que es el ojo humano el que los fusiona.

Lo que sí debemos tener en cuenta es la importancia de esta época y que gente como Durand-Ruel aunque se mantuviera en la sombra, impulsó a jóvenes creadores que entonces no eran nadie a grandes estrellas del ayer y de hoy.

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...por Sara G. Suárez ...por Sara G. Suárez


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1 comentario en Paul Durand-Ruel

  1. Paul Durand-Ruel fue un gran defensor de los impresionistas. Actualmente deberían haber más comerciantes como él que apuestan por las nuevas tendencias.

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