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Monasterio de San Lorenzo de El Escorial: Juan Bautista de Toledo, Juan Herrera

Un primer proyecto de Juan Bautista de Toledo, las aportaciones de Herrera, y las manos de otros arquitectos, hicieron posible esta excelsa obra arquitectónica.

En 1562 se publica en Roma el tratado de Vignola “Regola delli cinque ordini d´architettura”, un año antes de que se comenzara El Escorial. Parece claro que Felipe II, conocido como “El Rey Prudente”, consultó con el autor el proyecto para el monasterio y que tuvo en cuenta algunas de sus ideas. La pasión del monarca por la arquitectura, el conocimiento de los tratados renacentistas italianos ahora publicados, y la posibilidad de dejar constancia de su reinado a través de este diseño fue lo que impulsó al rey a comenzar tan magna empresa. Este deseo regio consiguió aunar toda una serie de factores y superar una mayor cuantía de adversidades. El primer motivo que promovió este proyecto fue el anhelo del monarca de realizar un verdadero panteón para su padre el Emperador Carlos V, y que a su vez, contara con una serie de frailes que velaran constantemente por su memoria y por la de sus antepasados.

Lo primero que se buscó fue el lugar apropiado para semejante proyecto, así se estipuló que debía construirse en un espacio aislado, con el personal necesario para cubrir los servicios básicos de la comunidad religiosa. Tras visualizar claramente la construcción, el rey pasó a elegir al artífice adecuado para ello. Después de barajar varias posibilidades, la elección final recayó sobre Juan Bautista de Toledo, quien aunque de origen español, había sido formado en Italia como colaborador de Miguel Ángel durante la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma. Por lo tanto, poseía los conocimientos adecuados del arte italiano sin ser un personaje de exceso renombre, aspecto que gustó al soberano.

El plan ideado por este primer artífice, conocido como “Traza Universal”, tenía por orden directa del rey, plasmar lo eterno, lo intemporal, pues era deseo del monarca que dicha obra predicara su gloría a lo largo de los tiempo. Además debía realizarse con apremio, por lo que tuvo que contar con un numeroso grupo de operarios, técnicos, y obreros que permitieron agilizar el trabajo y aumentar la producción. De tal modo que la primera piedra se colocaba el 23 de abril de 1563 y se daba por concluido el 13 de septiembre de 1584. Sin embargo, el monasterio del El Escorial no puede considerarse la obra de un solo arquitecto sino el conjunto de varias mentes, pues tras la dirección de Toledo, fue Juan de Herrera el continuador de las obras.

Juan Bautista trabajó en el diseño de la planta general y la mayor parte de las trazas hasta 1567. Mientras que Juan de Herrera dirigió el periodo posterior desde 1567 hasta 1586, año hasta el qué se prolonga la construcción, aunque oficialmente se concluyó en el 1584. Durante estos años levantó todo el proyecto e incluyó algunas partes no trazadas por Toledo, como la Iglesia, la Portada principal, el Templete de los Evangelistas o la Casa de los Oficios. Pero además, se consultó periódicamente a algunos arquitectos italianos, donde caben destacar a Gian Battista Castello, llamado “el Bergamasco” autor de la escalera principal; u algún aparejador y maestro de obra como Fray Antonio de Villacastín o Pedro de Tolosa. El resultado de todo ello fue un espacio rectangular, con torres en sus ángulos, en el cual, el elemento dominante es la cúpula de la basílica que ocupa el lugar central de la trama rectangular, precedida por el patio de los reyes y sucedida por las estancias reales. Mientras que a ambos lados del patio y de la iglesia se levantan diferentes dependencias donde podemos resaltar la Sala Capitular o la Biblioteca. 

En cuanto a la iglesia; se levantó siguiendo modelos bramantescos, con planta cuadrada, coro alto, respondiendo a la tipologia de claustro hispánico, y presbiterio alzado. Bajo los fieles se halla el panteón Real, de fecha posterior, y la sacristía. Junto a la iglesia, realizado por Toledo, se encuentra el Patio de los Evangelistas, con doble arquería donde utilizó el orden dórico para las partes inferiores y el orden jónico para las superiores. Cabe destacar el templete de planta octogonal coronado con cúpula, uno de los regalos de la mano herreriana. Finalmente la Cúpula se eleva como la parte más importante de la Iglesia y del conjunto que conforma el monasterio. A través de ella el triunfo y la Gloría se eleva ante lo terrenal y ante la presencia de la muerte que tiene bajo sus píes. Por otro lado el presbiterio combina la idea del monarca pues en él se ha conseguido aunar lo sacro y lo regio, ya que permite al Rey ser invisible desde la entrada principal tal como dictaban las reglas de protocolo de la Casa de Austria. Pero también le permite estar al lado del pueblo y de Dios, lugar que le pertenece. Como observamos la iglesia con el Patio de los Reyes precediéndola carece de fachada principal al exterior, esto lo resuelve Herrera con la colocación de la portada sobre el austero muro de Toledo. Esta proyección responde al modelo de iglesia contrarreformista romana inspirada directamente en grabados serlianos. El resultado final es un conjunto formado por la Iglesia y su atrio, el convento, los aposentos reales y su casa, la biblioteca y el panteón, como partes reseñables, y fundamentales en su conformación.

Una vez vista la arquitectura pasemos a mencionar brevemente la escultura y pintura, de fechas posteriores a su construcción, que forman parte inseparable del conjunto o idea universal ideada por Felipe II. Las esculturas se realizaron en materiales como la piedra o el bronce, y existen pocos ejemplos. La piedra fue trabajada por Juan Bautista Monegro durante los años que van desde el 1583 hasta el 1593. Durante estos diez años realizó una serie importante de obras, donde podemos destacar las estatuas de los Evangelistas situados en las cuatro hornacinas del templete de la iglesia. Mientras que el bronce fue trabajado magníficamente por los milaneses León y Pompeyo Leoni. Estos italianos que ya estuvieron bajo las ordenes de Carlos V continuaron siendo fieles a Felipe II. Realizando para él sucesivos retratos, obras individuales donde se marcaba la gloría del rey, o grupos funerarios para ambos reyes. Debemos decir que estas obras realizadas en bronce ensalzaban al monarca no sólo por su imagen sino también, por su magna calidad tanto artística como técnica. Por su lado, las pinturas fueron ejecutadas al fresco u al óleo, y se limitaron a ocupar la parte correspondiente a la iglesia y al claustro. En el campo del óleo trabajaron algunos italianos como Federico Zuccaro o Peregrino Tibaldi. Para los frescos el pintor elegido fue Luca Cambiaso, aunque en muchas composiciones aunaron sus destrezas artísticas.

Entre algunas de las obras, destacan por su calidad, las bóvedas del coro con “La Coronación de la Virgen”, el claustro bajo con temática del Nuevo Testamento, o la maravillosa alegoría de las Ciencias y de las Letras que cubre los techos de la Biblioteca.

Cada parte del edificio, tanto en su aspecto exterior como en su contenido, revela un tratamiento particular, denominado “desornamentado”, qué se caracteriza por su austeridad decorativa y por el purismo de sus formas; inaugurando lo que será conocido como “estilo escurialense”. Este edificio en su totalidad responde a un complejo programa cuyo principal autor fue Felipe II. Por lo tanto el resultado final también corresponde a una parte de la esencia del monarca. El carácter funerario y religioso, la meticulosidad en la designación de artífices, la austeridad de la arquitectura, y la elección de la disposición interior y su decoración, es la traslación del sentir de un soberano que puso su corazón y mente al servicio de este monumento arquitectónico. Y con el que consiguió alcanzar su anhelada Gloría, tanto como rey como persona; consiguiendo perpetuarla en la historia de su país, pero también en la historia universal del arte.

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...por Laura Alonso ...por Laura Alonso


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1 comentario en Monasterio de San Lorenzo de El Escorial: Juan Bautista de Toledo, Juan Herrera

  1. El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial es impresionante. Destaca su estilo austero su edificio es una de las obras de arte más importante de todos los tiempos. Recomendaría a todo el mundo una visita por el El Escorial.

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