Marcel Duchamp nació el 28 de julio de 1887 en Francia, en la ciudad de Blainville. Su familia fue una apasionada de la pintura y dos de sus hermanos, Raymond Duchamp-Villon y Jacques Villon, formaron con él un trío magnífico de pintores franceses de la época.
Sus inicios en la pintura empezaron cuando el tenía 21 años cuando se decidió a experimentar tras sus primeras obras fauvistas. De estos experimentos realizó su obra más conocida: “Desnudo bajando una escalera” (1912, Museo de Arte de Philadelphia). En la obra de Marcel Duchamp todas sus preocupaciones se confunden llegando al extremo de tildarle de absurdo pero lo que sí es cierto, es que, si se estudia su obra, sus inicios y sus porqués se podrá contemplar a un gran artista.
La provocación comenzó con su primera obra, rechazada en numerosas galerías incluso por los Independientes de París y pasados cinco años (1917) por la Society of Independent Artist de Nueva York. Títulos como Fuente, L.H.O.O.O. o su obra póstuma Ètant Donnés fueron los más criticados y los más rechazados.
Lejos de venirse abajo por el contínuo rechazo de sus obras, el pintor francés pronto se desligó de cualquier grupo o etiqueta. El pintor detestaba pensar que podían etiquetarle y comparar sus obras con miles de artistas más. Él quería ser único y precisamente eso fue lo que consiguió.
Detrás de los gestos escandalosos siempre había una explicación, a parte del toque erótico, ya que es frecuente desprender de las obras de Duchamp lecturas con contenidos explícitamente sexuales. En general, los análisis de su obra se mueven entre el psicoanálisis y los cuestionamientos académicos e institucionales de las artes plásticas además de que siempre había un interés especial del autor por todos aquellos sucesos que escapaba al intelecto humano, al sentido común y al método científico.
Su pintura tuvo una gran acogida en el Armory Show que tuvo lugar en Nueva York en 1913. A partir de 1915, Duchamp pintó muy pocas obras aunque en privado siguió trabajando en lo que sería su obra maestra. “Los novios desnudando a la novia” un lienzo abstracto, conocido también como “El gran espejo”. La llevó a cabo con óleo y alambre de espejo y fue muy bien recibida por parte de los surrealistas.
Duchamp también se inmiscuyó en el campo de la escultura donde fue pionero en dos de las innovaciones del siglo XX. Sus obras consistían simplemente en combinar arbitrariamente objetos de uso cotidiano, tales como un urinario (La fuente, 1917) o un portabotellas, que podían convertirse en arte por deseo del artista.
La vida de este pintor/escultor fue tan intensa que también tuvo tiempo de practicar el ajedrez; que llegó a practicar de forma semiprofesional. Por si es poco, construyó máquinas ópticas e intervino en películas de Man Ray, Picabia y Hans Richter, entre las que destaca Anemic Cinema (1925).
Un hecho que no gustó nada en la corriente francesa fue que Duchamp se nacionalizara en 1955, estadounidense. En aquel país gozó de una reputación y una importancia que le llevó a influir en la escena artística de los años sesenta. Pintores como Jasper Johns o Rauschenberg se dejaron llevar por el francés hasta tal punto de estar a punto de perder su identidad propia.
Su huella no sería sólo en América sino que en Europa también es perceptible en las prácticas artísticas no convencionales de grupos como Fluxus, poco conocidos para los que no conocen ampliamente el mundo del arte.
También hay hueco para las anécdotas. Este pintor, celoso de su obra donde los haya, conservó durante años sus obras debajo de su cama. Cuando se dio cuenta que la mayoría de sus cuadros se encontraban en un penoso estado, se dedicó semanas en vela para reconstruirlas pero no en su casa (porque mancharía demasiado) sino en casa de una amiga. Qué haríamos sin los amigos, debió pensar.
Su periodo creativo fue bastante corto y posteriormente cedió su sitio a otros artistas para que fueran ellos los que desarrollaran los temas que él había introducido en el arte. Hay que señalar que, aunque no fuera un artista de los más prolíficos de la historia su influencia fue importantísima especialmente para el desarrollo del Pop Art, el surrealismo y el dadaísmo. Comprender y conocer a este artista significa conocer y comprender la posmodernidad.
Además de sus cuadros, es importante reflejar en estas líneas su pasión por los juegos de palabras que en muchas ocasiones se mezclaban en los títulos de sus obras, produciendo una multiplicidad de hilarantes lecturas.
Para aquellos que quieran iniciarse en la vida y obra de este genial artista, los títulos más conocidos y polémicos son: Rueda de bicicleta (el original del año 1913 se extravió), es uno de los primeros ejemplos del arte cinético, Nu descendant un escalier nº2 (1912), A Bruit secret (1916), La Fuente (1917), Virgen y Esposa (1912), Red e Paraderos(1914), Dulcinea (1911), Ivonne y Magdelaine recortadas (1911), Sonata (1911).
La última época del francés se caracterizó por dedicarse a asesorar a coleccionistas y nuevos artistas pero regresaría a la creación. Una creación de objetos absurdos e irónicos desde Biôte à valise hasta French window. Fue precursor con estas series de la conceptualización del arte, al negar la calidad estética objetiva de la obra de arte y valorar el comportamiento subjetivo que luego se verá en el arte conceptual de las siguientes décadas.
Pese a sus conocimientos en el ámbito de la matemática y la física y sus estudios sobre la cuarta dimensión, su actitud vital siempre fue más fuerte. Además de desarrollar su visión tan personal del amor y el arte creó toda una categoría simultáneamente que arranca de nuestros instintos. Duchamp, fue y será un artista que no nos puede dejar indiferentes.

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Marcel Duchamp fue un pintor dadaísta francés cuya obra ejerció una fuerte influencia en la evolución del arte de vanguardia del siglo XX.
Una excelente biografía sobre Marcel Duchamp que no hace más que resaltar la extraordinaria figura de este peculiar artista.
Con sus ready-made, objetos sometidos a muy escasa y en ocasiones nula alteración material, elevados a la categoría de arte por la mera voluntad del artista, Marcel Duchamp consiguió generar auténticos iconos del arte.