Giorgio de Chirico nace el 10 de julio de 1888 en la capital de Tasalia, Volos, en Grecia. Su padre, Evaristo era un ingeniero y su madre, Gemma Cervetto pertenecía a una familia noble de su país natal.
Su hermano Andrea, dos años menor, nace en Atenas y se dedicará a la música y a la literatura utilizando el seudónimo de Alberto Savinio. Durante su iniciación en el arte, Giorgio encuentra el apoyo en su padre que le enviará para tomar sus primeras clases de dibujo, con el pintor griego Mayrudis. Es en la ciudad de Atenas donde el artista ejecuta su primera obra, que titula con el nombre de “Naturaleza muerta con limones” (”Natura morta con limoni”). Tras suceder la muerte del padre en 1906, la familia De Chirico instala su residencia en Alemania, donde Giorgio acude a la Academia de Bellas Artes y toma contacto con la cultura artística, literaria y filosófica del nuevo país.
Su estudio de la pintura antigua profundiza cuando lee a Schopenhauer, a Nietzsche y a Weininger, además de indagar sobre las obras pictóricas románticas y decadentes de Arnold Böcklin y Max Klinger. Sus primeros cuadros surgen de estos fundamentos artísticos, además de una enorme admiración por las construcciones clásicas. Algunas de sus obras de esta época, que atestiguan estos postulados son “Marina”, “Lucha entre lapitas y centauros” y “Centauro herido”.
En 1908 realiza un viaje a Italia donde se reúne con su familia y en el año 1910 se instala en Florencia, donde percibe la influencia del gran pintor Giotto y la primitiva pintura de la Toscana. Todo ello le permite comenzar un nuevo estilo muy rico en perspectivas y en construcciones de gran profusión hacia los arcos. Germina en esta época “Enigma de una tarde de otoño”, una de las primeras de sus obras metafísicas.
Durante los meses de verano del año 1911 viaja a París acompañado de su madre para vivir con su hermano Alberto. Allí comenzará su auténtica carrera en el arte, cuando toma contacto con las vanguardias artísticas y culturales de la capital francesa, y al conocer posteriormente al poeta Guillaume Apollinaire y a Paul Valery.
Las vanguardias parisinas, en concreto su conocimiento del Cubismo, no le suscitaron ningún interés, por lo que se decantó por la creación de una pintura más privada y particular, fundamentada sobre visiones oníricas. En sus composiciones aparecen grandes construcciones arquitectónicas que dotan a la escena de magia; objetos cotidianos y los típicos maniquíes personificados, pueblan cuadros como “La estatua se ha movido”, “El enigma de la hora”, “La gran torre” o “Melancolía Otoñal”.
Durante ese mismo año, su hermano intermedia para que Giorgio conozca a Pierre Laprade, uno de los miembros del Salón de Otoño, y a través de este contacto, el pintor consigue exponer en el Salón tres de sus cuadros: “El Enigma del Oráculo” (”Enigma dell’Oracolo”), “Enigma de una tarde” (”Enigma di un pomeriggio”) y “Autorretrato” (”Autoritratto”).
Ya en el año 1913, de Chirico consigue exhibir otras tres obras en el Salón de los Independientes de París, donde su arte suscita la atención e interés de artistas de la talla de Pablo Picasso y el poeta Guillaume Apollinaire. A través de estos, el pintor entabla relaciones de amistad con Brancusi, Braque, Jacop, Soffic, Léger y Derain.
Durante la estación de otoño de ese mismo año, Apollinaire organiza una exposición del artista en el atelier, con treinta obras, además de publicar un artículo de crítica en L’intransigeant, en el que ya emplea dirigiéndose a De Chirico, el término “metafísico”. Es una época de esplendor y reconocimiento, durante el cual, las revistas y periódicos transcriben sus obras y elogian su habilidad y destreza creativa.
Al estallar la Primera Guerra Mundial, ante el caos y la desazón que se vive en Francia, los dos hermanos De Chirico regresan a Italia, donde Giorgio es destinado al Hospital de Ferrara, para realizar tareas sedentarias, puesto que se le considera incompetente para el trabajo físico. Sin embargo, el pintor, no pierde el contacto con la cultura parisina y desde allí continua fraguando una estrecha relación con el ambiente cultural, que le permite conocer y tomar contacto con el surgente movimiento dada. Mientras visita frecuentemente la atmósfera artística de Ferrara, en 1916 pinta sus famosas obras “Héctor y Andrómaca” (”Ettore e Andromaca”) y “Las Musas inquietantes” (”Le Muse inquietanti”).
Durante este periodo conoce también a Filippo de Pisis, a la vez que comienza una correspondencia epistolar con Carrá, a quién conocerá a lo largo de su estancia en el hospital militar. El mundo poético y los argumentos artísticos de Chirico consiguen fascinar a Carrá, que pintará una serie de cuadros influenciados por De Chirico y de evidente origen metafísico. De este modo, nace la “pintura metafísica”, que posteriormente será traducida a teoría por la revista Valori Plastici.
A De Chirico le otorgan un traslado a Roma durante el año 1918, y allí colaborará con dicha revista, Valori Plastici; además de conseguir la exhibición de sus obras en las salas del periódico Epoca, junto a Prampolini, Carrá y Soffici. Durante el año 1919 tiene lugar en la Galería de Arte de Antón Giulio Bragaglia, su primera exposición individual, al mismo tiempo que publica el manifiesto vanguardista: “Noi metafisici”.
Durante este periodo comienza para De Chirico un momento de esplendor por las exposiciones que realiza por toda Europa, principalmente en Francia; paradójica y paralelamente, un incipiente desinterés y desidia comienza a surgir por sus obras en Estados Unidos. Todos los maestros y grandes artistas del movimiento dadaísta y surrealista, incluso los artistas alemanes del llamado realismo mágico, de la escuela de la Bauhaus y de la Nueva objetividad, estiman en gran medida la pintura De Chirico.
En el año 1925, De Chirico contrae matrimonio con la bailarina de ballet ruso Raissa Gurievich Kroll. Tres años más tarde presenta su primera exposición individual en la Galería Valentine de Nueva York, y no mucho tiempo más tarde expondrá en Londres.
En 1929 publica su novela “Hebdomeros”, y durante los años posteriores se dedicará junto a la pintura, también a la escritura y al diseño de escenarios artísticos para espectáculos teatrales y ballets. Durante este tiempo no cesan las exhibiciones de sus obras en las principales galerías de arte de toda Europa y Norteamérica.
En 1952 conoce a Isabella Far, quien poco tiempo después se convertirá en su segunda esposa y le acompañará hasta el noventa cumpleaños del artista. El 20 de noviembre de 1978, muere Giorgio de Chirico en la ciudad de Roma, y será enterrado en la Iglesia Monumental de San Franciso en Ripa.

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Giorgio de Chirico fue un artista muy inquieto no solo fundó el movimiento artístico Scuola Metafisica sino que llego a escribir una novela en 1925 “Hebdómero, el Metafísico”.
De Chirico estuvo fuertemente ligado al Surrealismo, juntamente con Max Ernst, Salvador Dalí y René Magritte fueron una de las mayores influencias dentro del Surrealismo.
Los cuadros que realizó Giorgio de Chirico entre 1909-1914 son los más conocidos y los que le dieron la fama. Su periodo Metafísico fue el más fructífero más tarde con obras más realistas no consiguió el mismo éxito.
Si repasamos la biografía de Giorgio de Chirico veremos como dejó a un lado el Cubismo para centrarse en el Surrealismo sobretodo en visiones oníricas y mágicas dentro de escenarios donde la arquitectura tiene un papel muy importante “Melancolía otoñal”, “El enigma de la hora”, “La gran torre”…