La inestabilidad posterior a la revolución que supondría el fin del Antiguo Régimen es el marco contextual de la vida de Ferdinand Victor Eugène Delacroix.
Nació el 26 de abril de 1798 en Charenton-Saint-Maurice, una pequeña ciudad cercana a París. Es el cuarto hijo de un matrimonio formado por un político y diplomático de renombre, Charles Delacroix, y Victoire, hija de un famoso ebanista de la corte. Su infancia se sucede en Marsella y Burdeos, donde rápidamente se pone en evidencia su interés por la creación, especialmente por el dibujo. En 1806 ingresa en el Liceo Imperial, donde termina exitosamente sus estudios clásicos, su materia continua de inspiración y admiración.
En 1813 reside de forma temporal en Valmont y completa su formación con la lectura moderna en el Liceo de París. Durante esta época tiene la oportunidad de visitar la colecciones del Museo Real, deleitándose con los pintores venecianos y con Rubens.
Su tío, el pintor Henry Riesener será quien se encargue de introducir al joven en el mundo de la pintura, presentándole en 1812, en el taller del académico Pierre Narcisse Guérin, donde recibe una educación centrada en las tradiciones clásicas. Allí coincide con Géricault con quien años más tarde, entablará una estrecha relación, y quien ejercerá una influencia decisiva sobre Delacroix.
En 1816 se matricula en la Escuela de Bellas Artes y visita frecuentemente el Louvre, practicando en la copia de los grandes maestros e interesándose por la litografía. Por esa misma época conoce también a Soulier, quien introduce a Delacroix en la acuarela. En 1818 se presenta al premio de Roma que convoca la Academia, pero no tendrá éxito.
Recibe sus primeros encargos en 1818 y 1820, y “La Barca de Dante (Dante y Virgilio en los infiernos)”, su primera gran obra, que le abrirá paso en los Salones y en su presentación en sociedad, es iniciada en 1822. Un año más tarde se traslada al estudio de su amigo acuarelista Thales Fielding, que será quien le ponga en contacto con la pintura y artistas ingleses. Por la presencia de su obra en las exposiciones, conoce al mismo tiempo a las más notables figuras del arte y la literatura del momento.
En Mayo de 1825 realiza un viaje a Londres en compañía de Fielding y de Bonington, muy fructífero tanto a nivel personal como profesional. Su aproximación a la pintura inglesa será decisiva para la formulación de su teoría y práctica sobre el color. En el año 1827, coincidiendo con la muerte de su hermana Henriette, su obra “La Muerte de Sardanápalo”, expuesta junto a otras en el Salón provoca un gran escándalo. Un año más tarde se encargará de diseñar el vestuario para un drama de Victor Hugo y en 1829 comienza a redactar artículos de prensa para la Revue de París.
La Revolución de 1830, que será plasmada por Delacroix en uno de sus cuadros, dará comienzo a una esplendorosa etapa en la vida del pintor, gracias a las cordiales relaciones con la recién instaurada monarquía de Luis Felipe, quien protagonizará constantes encargos oficiales y compras de obras al artista. La Legión de Honor le será concedida a Delacroix ese mismo año y el siguiente pasará a formar parte de la delegación francesa, que efectuará una visita al sultán de Marruecos. En este viaje reafirmará su teoría del color y tomará un contacto directo con el mundo oriental, por el que el artista siente una enorme fascinación.
En 1834 comienza a agravarse su enfermedad y sufrirá un ataque de laringitis que le dejará afónico durante los últimos años de su vida. En 1837 consigue inscribirse como candidato de la Academia, pero será rechazado. Un año más tarde, recibirá el oficial encargo de la decoración de la Biblioteca del Palacio de los Diputados. Un viaje a Bélgica y a Holanda en 1839 le permite contemplar profundamente la obra de Rubens. A partir de ese momento y hasta 1848, el pintor va a dedicarse intensamente al trabajo. Durante esta época mantiene relaciones amorosas sin un alto grado de compromiso con diferentes mujeres.
En 1850, un viaje a Ems para el tratamiento de dolencia, le permite visitar de nuevo Bruselas y Amberes, donde se deleita contemplando a Rubens y visitando Colonia y otros parajes del Rin. Un año más tarde se encarga oficialmente de la decoración del Salón de la Paz del Hotel de Ville, y en marzo de 1852 se encargará de la decoración de la Galería de Apolo en el Louvre.
Su último encargo consistente en la Capilla de los Ángeles de la iglesia de Saint-Sulpice tiene lugar en 1855, fecha en la que la Exposición Universal de París le consagra con una exhibición de treinta y cinco obras, y la concesión de la medalla de Honor. Durante el próximo periodo, Delacroix se ve obligado a dedicar gran parte de su tiempo a su tratamiento y convalecencia. En 1859 expone por última vez en el Salón y al finalizar su trabajo en Saint-Sulpice, se retira a Champrosay. Muere el 13 de agosto de 1863 en París.
“La Barca de Dante (Dante y Virgilio en los infiernos)”, es la obra que cronológicamente encabeza las más grandes producciones artísticas de Delacroix, seguida por “La masacre de Quíos (Las matanzas de Quíos)” y “La Muerte de Sardanápalo”, de un alto grado de turbulencia, tanto desde una perspectiva temática como formal. “La Libertad guiando al pueblo” destaca por su carácter documental, además de su acentuación de la simetría y el movimiento; “Entrada de los cruzados en Constantinopla”, donde el pintor desvela su admiración por la pintura barroca y renacentista, son otras de sus célebres obras. “Mujeres de Argel en su apartamento (Mujeres de Argel en sus habitaciones)” es un excelente cuadro al óleo, donde Delacroix experimentó con el color. Su interés por la naturaleza y el mundo oriental se condensa en “La caza del león” y “La expulsión de Heliodoro del templo” supone su último trabajo a tamaño mural.
Eugène Delacroix soportó furiosas críticas provenientes de los sectores más conservadores, sin embargo siempre mantuvo buenas relaciones con las clases poderosas y amistad con las figuras intelectuales de su época. Artista intelectual y pintor filósofo, será considerado por la generaciones posteriores y contemporáneas.

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“La libertad guiando al pueblo” quizás sea la obra más conocida de Eugène Delacroix, desde 1980 hay una serie de sellos con la imagen de la obra y más tarde se expidió un billete de cien francos conmemorativo de Delacroix y “La libertad guiando al pueblo”.
Curiosamente el billete del que hablas sobre “La libertad guiando al pueblo” se trata del único billete en que se muestra una mujer con los senos al descubierto.
Delacroix supo plasmar la época en que vivía perfectamente en sus obras como en “Las matanzas de Quío” o “La Libertad guiando al pueblo”.
En “La muerte de Sardanápalo” muestra un gran dominio del color, Delacroix sabia como combinarlo juntamente con el trazado vigoroso.