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El Éxtasis de Santa Teresa: Gian Lorenzo Bernini

El brillo que puede apreciar nuestra retina, no es otro sino aquel, que desprende la más bella obra realizada por Bernini.

Caminando por Roma puedes hallar pequeños espacios de sublime belleza, entre ellos se encuentra una pequeña iglesia llamada Santa Maria della Victtoria. Si uno se decide a entrar como simple entretenimiento, se sorprenderá cuando su vista repare en una pequeña capilla, situada en el brazo izquierdo del templo junto al altar. En ese pequeño espacio, se halla uno de los conjuntos escultóricos y artísticos más importantes del barroco italiano, conocido como el “Éxtasis de Santa Teresa”. En dicho entorno, no sólo se encuentra esta magnífica escultura sino que además se puede observar un inigualable conjunto compositivo, formado por la escultura protagonista junto a otra serie de pinturas y arquitecturas ficticias, que logran que resplandezca toda la iglesia.

El encargo de esta maravilla se debe al cardenal Francesco Cornaro, quién tuvo la intención de utilizar ese espacio como capilla funeraria para él y su familia. Este aparece representado junto a su padre, el dux veneciano Giovanni Cornaro, y otros seis cardenales que vivieron durante el siglo XVI, también miembros de la familia. Todos ellos situados en los relieves escultóricos a modo de balcones, que Bernini coloca en las paredes laterales de la capilla. A su vez la escena se encuentra en un entorno especial, llevado a cabo de tal modo que cuando se observa, el espectador tiene la sensación de estar presenciando un verdadero acto de teatro. Ello es posible por el juego de posibilidades utilizadas aquí por Bernini. El artista, por medio de una serie de diferentes soluciones ficticias, logró alcanzar con esta obra la cumbre de su carrera, pues el ingenio empleado en este espacio hasta el momento había sido inigualable. A través de esta fingida realidad consigue crear una sensación de veracidad en aquello que ha representado. Sintiéndose el que observa participe del verdadero momento místico en el que se halla inmersa la Santa, mientras el resto de la familia mendicante mira la escena devotamente.

La capilla es de planta oval, enmarcada por unas oscuras pilastras que dirigen nuestra mirada directamente a la parte superior, donde hallamos los citados balcones, de los que penden telas de colores. De nuevo el artista a través de su obra nos dirige la mirada para que a través de los ojos de los Cornaro pasemos a observar la escena principal, que ellos miran con tanta concentración. Allí encontramos, a mitad de altura, como se sucede un pasaje místico, cargado de belleza. Desde el teatro terrenal asistimos a un momento divino situado en el mismo cielo. Sobre una nube transcurre el milagro, rodeado de Gloria, e iluminado por una luz natural inexistente, cuyos rayos divinos ascienden a lo más alto, donde se encuentra el Gran Creador. Las soluciones halladas por Bernini para construir dicho espectáculo, son novedosas y excepcionales. Para el pedestal que sostiene la figura recostada de la Santa tomo la forma de nube, para que de tal modo el milagro alcanzara el cielo a través de este recurso. Mientras los rayos de luz situados de fondo, son verdaderos rayos dorados de bronce que reflejan la escasa luz que del vano superior logra entrar en la sala. El milagro está sucediendo, mientras la Santa se encuentra en pleno arrebato místico, un ángel asexuado desciende sobre ella, le sostiene el hábito, mientras en la otra mano sujeta la flecha que contiene el amor divino con la que segundos antes ha traspasado el corazón de la Santa. Para dicha representación Bernini tomó como fuente el mismo texto escrito por la Santa poco tiempo antes, donde narra el momento exacto en el que el Señor le mandó un bello ángel, el cual portaba una flecha de fuego, con la que le traspasó el corazón, inundándola de devoción y amor a Dios. Este texto está escrito cargado de misticismo y pasión, lo cual intenta trasladar Bernini en su obra escultórica. Por ello el autor intenta cargar los rostros de expresión y sentimiento.

Santa Teresa de Jesús fue una mística y ferviente escritora canonizada por Paulo V en 1622, a menos de medio siglo de la realización de este conjunto. Con estas canonizaciones, la iglesia favorecía la propaganda de su doctrina. Hasta este momento, la iconografía de la santa era de origen español y solía aparecer mucho más estática. Aquí es representada en pleno momento de éxtasis, mientras un elegante y clásico ángel, de hermoso rostro le clava la flecha del amor divino. Bernini consigue plasmar el dolor y el placer a través de sus líneas de expresión, manifestando con ello su amplio conocimiento del arte, y llegando a alcanzar la fuerza psicológica de los rostros de Rembrandt. Es ahora cuando Bernini va a lograra aquí sus primeros retratos barrocos, inaugurando así, una serie de ellos excepcional, mientras implantaba una tradición sumamente utilizada durante el barroco. La voluptuosidad de los ropajes de la santa y su total entrega a lo que le acaba de suceder se contrasta con la belleza serena del ángel, que la observa con una sonrisa, mientras alza el brazo de la flecha cuya línea continúa en su brazo izquierdo para cerrar el movimiento en el brazo caído de la santa. Es en realidad un conjunto visual que apela a los sentidos. A través de su espíritu místico, Bernini intenta llegar al espectador para transmitirle esta serie de sentimientos a través de su obra. El placer estético de observar la obra, se mezcla con el posible goce táctil que produce la visión del conjunto. 

En cuanto a su aspecto formal, el conjunto está realizado en mármol blanco, aunque podemos ver ejemplos de otros muchos, como alabastros o lapislázulis. Se completó esta excepcional invención del conjunto con la obra de Guidobaldo Abbatini, en cuyo altar realizó la Última Cena en bronce, cuyas figuras parecen hacer compañía a las ocho representadas por Bernini, en los balcones a modo de palcos situados en la capilla lateral.

El pavimento de la iglesia en esta zona lateral, favorece el sentido funerario de la sala, pues está ornamentado con bustos de esqueletos, recordando el carácter fúnebre original del encargo. A su vez, si la parte inferior representa el aspecto terrenal de la vida y del milagro que se acontece, el techo se cubrió con pinturas a modo de cubierta celestial para enfatizar el momento de gloria. Bernini consiguió establecer por medio de esta obra las pautas claves del barroco, donde la importancia de los volúmenes, las expresiones, y la plasmación de los sentimientos más fervientes son la tónica general de un arte que en Italia se desarrolla de manera excepcional.

Con esta obra logró alcanzar el artista la cumbre de su carrera, tanto social como personalmente. Si su trayectoria escultórica había sido ascendente y repleta de éxitos, es ahora cuando despegará su arte para lograr verdaderas obras maestras, como la que ahora estamos analizando. Sin embargo, esta obra no ha sido siempre receptora de buenas críticas, siendo también motivo para que algunos críticos echaran por tierra la obra del artista. Esto se debe a esa carga expresiva que denotan sus modelos, ese fuerte misticismo y ese momento de éxtasis reflejado en el rostro de la santa, es interpretado por otros muchos como un ejemplo claro de amor mundano. Concretamente en 1739, Charles Oz Brosse, en sus “Cartas Familiares”, plantea esto mismo, exponiendo su escepticismo al pensar que aquello que aquí se observa sea un momento místico, sino más bien la representación de un orgasmo vivido por la santa tras poseer el amor divino, alejándose así de los ideales clásicos que abanderan la obra de Bernini. Pero estas críticas no hacen más que ensalzar la importancia de la obra, y de resaltar que toda aquella obra maestra genera críticas y halagos, que es aquello que la hace imprescindible a la hora de concebir el arte.

Estamos, sin duda, ante una de los ejemplos de la historia del arte, en el que la presencia del genio y la divinidad se han aunado, para concebir tan bella imagen.

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...por Laura Alonso ...por Laura Alonso


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3 comentarios en El Éxtasis de Santa Teresa: Gian Lorenzo Bernini

  1. Para mi es una obra impresionante de Bernini, puede ser una obra religiosa representando un éxtasis místico, pero no se puede obviar la carga sexual que desprende…

  2. Para mi el Éxtasis de Santa Teresa es la obra más representativa que pudo haber hecho Bernini, aunque desprende ciertos temas de carácter sexual, pero aun así es una de mis esculturas favoritas.

  3. Felicidades por el comentario de la obra.

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