Desde su apertura en el año 1997 el Museo Guggenheim Bilbao ha analizado el arte minimalista y postminimalista por medio de diversas presentaciones de la Colección Permanente.
Los artistas asociados a la corriente denominada Minimal Art en la década de 1960 emplearon un lenguaje reduccionista y procedimientos basados en reglas matemáticas para componer formas geométricas unitarias. Sin embargo, a partir de la década de 1970 los artistas del movimiento Posminimalista empezaron a explorar los procesos psíquicos y físicos implicados en la realización de la obra de arte, cuestionándose la materialidad de los objetos y las condiciones en las que éstos fueron creados.
Borderline es una nueva selección de obras minimalistas y posminimalistas, procedentes de la Colección Permanente de los Museos Guggenheim, que ocupará la Sala 103 desde el próximo 20 de mayo hasta el 5 de octubre de 2008. La muestra incluye ocho pinturas y una escultura de los artistas americanos Carl André, Robert Mangold, Agnes Martin, Robert Ryman y Richard Serra, que en este momento de transición, no sólo tomaron la línea como base esencial de la obra de arte, si no también como frontera básica entre la propia obra y el espacio circundante.
Las obras del escultor y poeta Carl André (Massachusetts, EE.UU., 1935), una de las figuras prominentes del Minimalismo, se caracterizan por el uso de los materiales tal y como están producidos industrialmente, evitando cualquier tipo de intervención. “Sucesión de latón 249″ (”249 Brass Run”, 1969), la única escultura que se presenta en esta muestra, refleja el rechazo total de la verticalidad tradicional por parte del artista y su evolución hacia una escultura que se define a través del lugar en que se ubica. Al observar la larga hilera de planchas de latón colocadas directamente sobre el suelo del Museo, el espectador puede captar el interés de este artista por las formas dispuestas horizontalmente, eliminando el pedestal sobre el que hasta ese momento habían descansado las esculturas. Estas formas, consistentes en unidades modulares, eran parecidas a los maderos y las travesías de los raíles que André descubrió cuando empezó a trabajar como revisor y guardafrenos en el Ferrocarril de Pensilvania.
A mediados de los sesenta Robert Mangold (North Tonowanda, Nueva York, EE.UU., 1937), después de experimentar con varios lenguajes estilísticos como el naturalismo y el expresionismo abstracto, adopta su particular estilo de pintura minimalista. Mangold otorga especial importancia a lo largo de su trayectoria al concepto de superficie y a sus límites, siendo su eje la expresión de la esencia de la pintura mediante elementos formales que crea recurriendo a una paleta controlada y a formas geométricas simples cuya irregularidad confunde al espectador. “Elipse dentro de un cuadrado” (”Ellipse Within a Square”), realizada en 1972, “Pintura de círculo 3″ (”Circle Painting 3″) y “Pintura de círculo 6″ (”Circle Painting 6″), ambas de 1973, reflejan, además, su dedicación permanente al estudio entre los componentes básicos de la pintura: el color, la forma y la línea.
Agnes Martin (Macklin, Canadá, 1912- Taos, Nuevo México, EE.UU., 2004), es la única artista femenina incluida en esta exposición cuya obra, pese a estar enmarcada en el movimiento minimalista, refleja aspectos personales y espirituales próximos al expresionismo abstracto, posiblemente el estilo con el que mejor sintonizó.
Martin cubre sus lienzos de frágiles cuadrículas dibujadas con lápiz, a mano alzada, que se desvanecen hasta parecer pinturas monocromas a medida que el espectador se aleja de ellas. Estas cuadrículas, al igual que las formas geométricas de Mangold, subrayan el hecho de que los bordes de una obra de arte constituyen también una serie de líneas, la frontera entre la obra en sí y la pared sobre la que descansa. “Piedra blanca” (”White Stone”), 1965, es un claro ejemplo de sus pinturas monocromas blancas que presentan sólo variaciones mínimas con respecto a la extensión de la pared en la que están expuestas.
“General 48 ½x 48 ½” (1970), “General 53 ½x 53 ½” (1970) y “Capitol” (1973), demuestran la constante preocupación de Robert Ryman (Nashville, Tennesse, EE.UU, 1930) para lograr un contacto directo entre su obra y la pared, así como su continuo cuestionamiento del uso del medio pictórico. A partir de 1965, el protagonista de sus lienzos es el color blanco y la infinita gama de tonalidades que existen de éste, a las que nombró genéricamente “blanco”. Ryman se sirvió de varias técnicas tradicionales como la caseína, el óleo, el guache y el esmalte para aplicar dicha variedad cromática sobre el soporte. Todo ello, le permitía aislar los componentes más básicos de la pintura, experimentar con sus variaciones, y dotar la obra de una enorme sensualidad y efectismo.
Richard Serra (San Francisco, California, EE.UU., 1939), autor de la instalación permanente “La materia del tiempo”, inaugurada en junio del 2005 en el Museo Guggenheim Bilbao, está también presente en esta exposición. La obra “Zadikians”, dos paneles intensamente negros realizados en 1974, forma parte de una serie de trabajos que no sólo incorporaban el espacio que les rodeaba sino que también dependían de él. De nuevo, Richard Serra parte de un eje o línea central cuya verticalidad revela el interés del artista por el peso gravitacional de los materiales. Montados sobre la pared sin marco, estos paneles demuestran la gran importancia que el artista concede a la naturaleza física de los materiales, así como la unión inexorable del espacio y el tiempo a lo largo de toda su trayectoria artística.
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