Proveniente del italiano, el término arte povera se utiliza para definir un movimiento artístico heterogéneo que reflexiona sobre el concepto de arte y la modernidad.
Germano Celant, crítico y curador de arte italiano, acuña el término en 1967 para la exposición “Arte povera – Im Spazio”. En el texto del catálogo, Celant explica esta nueva tendencia artística como la manifestación de una reflexión estética entorno a la obra, los materiales y los procesos creativos, a la vez que rechaza la “industrialización, metalización y mecanización del mundo”. De esta manera, Celant sustenta la elección de materiales artísticos sin contexto en la obra de Pino Pascali (tierra) o Janis Kounellis (carbón).
Las duras posturas políticas y estéticas de este arte se enmarcan en un contexto desolador: Italia pasa de un auge económico durante los años de la posguerra a una crisis económica y política. Esta realidad, conocida como los “anni di piombo” (años de plomo), se manifiesta violentamente en las calles, producto del resentimiento popular al caos político y económico. Asimismo, esta insatisfacción se refleja en el arte povera que engloba a un disperso número de artistas. Oriundos de Turín, Milán, Génova y Roma, sus preocupaciones se concentraron en la innovación y experimentación artística a través del uso de materiales no tradicionales considerados pobres y sin valor. Cualquier sustento teórico es aceptado en el movimiento con tal de permitir la exploración abierta de los materiales y los procesos; esta apertura conlleva a una diversidad de obras, como en la muestra de 1969 donde se conjugaron arte tierra, objetual, conceptual, entre otros. Los elementos utilizados son recogidos de la naturaleza y la basura, transformados de su aspecto cotidiano para ser reinterpretados creativamente. Su postura rechaza la tradición clásica y barroca, debido a su elitismo y refinamiento, así como huyen del aspecto mercantil del arte incorporando al espectador como activo participante de la obra.
Los artistas más notorios del movimiento son Giovanni Anselmo, Alighiero Boetti, Pier Paolo Calzolari, Luciano Fabro, Piero Gilardi, Jannis Kounellis, Mario Merz, Marisa Merz, Giulio Paolini, Pino Pascali, Giuseppe Penone, Michelangelo Pistoletto, Emilio Prini y Gilberto Zorio. De éstos, Mario Merz es reconocido por su instalación de iglúes y Calzolari trabaja esculturas refrigeradas.
La influencia del movimiento será significativa en la segunda mitad del siglo XX, gracias a la difusión de las obras povera en grandes exhibiciones, como la de 1969 y la de 1972. Esta última, correspondiente a la exposición de arte moderno y contemporáneo “Documenta V” (Kassel) será un catalizador en la divulgación del movimiento fuera de Italia.

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