André Derain es uno de los principales pintores de la primera mitad del siglo XX, fue uno de los importantes representantes del fauvismo, antes de abordar un estilo arcaizante que le es muy peculiar.
En el año 1912 comienza “su período gótico” y en 1914 finalizará su influencia cubista hasta llegar en 1945 a la ejecución de numerosos retratos y después de la guerra, el maestro francés ilustra todavía numerosos libros, entre ellos “Pantagruel”.
Derain nació en Francia un 10 de junio del año 1880, concretamente en Chatou, cerca de París y dejó de lado completamente su carrera académica centrada en la ingeniería para poder dedicarse de lleno a su vocación: la Pintura. De hecho, se le ha considerado un importante representante de distintas corrientes de vanguardia a inicios del siglo XX. Ya de niño, el pintor francés mostraba un entusiasmo desmesurado hacia la pintura y el dibujo hasta el punto que pasó de ser una mera afición para convertirse en su principal profesión.
Su padre, pastelero y consejero municipal de Chatou, ansiaba ver a su hijo trabajando en una profesión típica de la burguesía pero aceptó que el joven André tomase clases impartidas por un pintor local, que se matriculase en la parisina Academia Camino, donde fue alumno de Eugene Carriere y donde conoció a Henri Matisse. También, el padre de André, consintió que se alquilase un estudio con el pintor Maurice de Vlaminck y pintase junto a él en las cercanías del pueblecito francés. Y lo que jamás pudo imaginar este hombre es que su amado hijo se dedicara seriamente a consagrar su vida a las Bellas Artes, y por lo tanto, a realizar el sueño de su vida. Finalmente y a diferencia de otros progenitores de grandes pintores, aceptó y comprendió a André Derain.
El pintor francés, en 1905, junto con Henri Matisse y Maurice de Vlaminck fue uno de los fauvistas más relevantes llamados así por el empleo de una cromática muy atrevida que causaba impacto sobre los críticos de aquella época. Para comprender mejor las obras artísticas de Derain hay que explicar la tendencia pictórica de principios del siglo XX a la cual formó parte, el Fauvismo. La denominación arranca de una frase del crítico Louis de Vauxcelles, pronunciada en el Salón de Otoño de 1905. En la sala donde exponían Matisse, Vlaminck, Manguin, Rouault, Marquet, Van Dongen y entre ellos Derain, el crítico descubrió una pequeña obra del escultor Marque, de estilo florentino, y comentó: “Donatello au milieu des fauves!” (”¡Donatello en medio de las fieras!”); en francés fauve es fiera. La expresión, evidentemente despectiva, del mediocre crítico, fue aceptada con regocijo y orgullo por los expositores y por sus partidarios, y pasó a dar nombre a este movimiento pictórico. Hay que reseñar que el fauvismo no llegó a ser una escuela y los pintores que coincidieron en tal tendencia evolucionaron independientemente a partir de 1907-1912.
Las principales características fauvistas son la utilización de colores puros, a menudo violentos, aplicados sobre la tela simplemente con una pincelada muy expresiva, y una sistemática simplificación de formas y elementos plásticos. La Exposición de 1905 en el Salón de Otoño, reunía lienzos de, entre todos, Matisse (1869-1954), Rouault (1871-1958), Valtat (1869-1952) y, por supuesto, de nuestro Derain (1880-1954)… pero las obras de los fauces evolucionaron hacia distintas tendencias, paso a paso, cada pintor evolucionó, siguiendo al cubismo fue el caso de André Derain, entre otros.
Dedicado de lleno a la pintura de principios del siglo, el maestro francés fomenta una imagen y una obra fauve que mantiene mayores vínculos con los pintores finiseculares que con la incipiente bohemia representada en torno a Pablo Picasso. El estilo que sigue Derain es el de separarse del ámbito urbano y centrarse a plasmar composiciones artísticas en las cuales el referente humano se subordina al entorno de la naturaleza. Es decir, la mayor parte de las obras de este período son paisajes campestres, como “Puente de Londres” en 1906, cuando contaba con al edad de 26 años y expuesto en el Museo de Arte Moderno en Nueva York. Las pinceladas fauvistas se pueden apreciar en sus diferentes cuadros, pues, simbolizan un estallido de color, acusadamente lírico y aislado de toda gramática plástica. Le suceden así las vistas de Chatou, Collioure, Le Pecq y los atrevidos paisajes fluviales de la capital inglesa, “Paisaje nevado en Chatou” (”Paysage de neige à Chatou”) (1904-1905), “El puente de Westminster” (”Le pont de Westminster”) (1906).
Aunque Gauguin también motivó el acercamiento de Derain a un primitivismo colorista de marcado talante exótico, la influencia de Paul Cézanne a partir de 1907 se tradujo con una concepción de lo primitivo relacionada con el volumen en detrimento el color. Este influjo le llevó a una tendencia de colorido más tranquilo y a un mayor control de sus composiciones. Su gran obra “Los bañistas” (1907) refleja un intento de combinar las innovaciones de otros pintores anteriores, como Claude Monet y Cézanne. A partir de entonces, no sólo la producción artística de Derain sufre cambios importantes también su vida. A consecuencia de estar en contacto con la bohemia de Montmartre, protagonizó un apasionado romance con la que después sería su futura esposa, Alice Princet y una amistad no exenta de paradojas con Pablo Picasso. Además supuso un profundo cambio en sus episodios biográficos el formar parte del ejército tras el estallido de la Primera Guerra Mundial.
En 1910 se produjo el anunciado cambio artístico en el trabajo del pintor y se empezó a notar una clara influencia cubista como se aprecia en “El puente viejo de Cagnes” o “Geneviève Taillade” (1932). Sus últimas obras, después de 1912, manifiestan una mezcla de diferentes tendencias, estilos nuevos, desde el arte francés clásico a la escultura africana, caracterizada por un cambio de colorido y una técnica elaborada que desembocan en lo tradicional. De esta etapa destacan “La Mesa de Cocina” (1924, Musée national de l’Orangerie, Paris), “El artista en su estudio” (1921, Fukushima Collection, Tokio a sus 41 años), “Baile de los Soldados en Suresnes” (1903, The Saint Louis Art Museum, 23 años), “Retrato de niña de negro” (1913, Hermitage, San Petersburgo, 34 años), “Arlequin y Pierrot” (1924, Musée de l’Orangerie, Paris, 44 años), “Madame Guillaume” (1928, Collection Guillaume, Paris, 48 años), “Boa negra” (1935, Colección particular, 55 años) o “El artista y su familia” (1939, Colección particular, a sus 59 añitos), “Naturaleza muerta con cerezas” (1939, Musée d’ Art Moderne, Troyes, 59 años).
Después de la guerra, se dedicó a hacer grabados en plancha de madera para ilustrar libros y en 1919, realizó escenografías para los ballets rusos de Serguéi Diaguilev hasta que la muerte llamó a su puerta un 8 de septiembre de 1954 dejándonos un grato recuerdo de este pintor francés.

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La obra de André Derain se caracteriza por conseguir un raro equilibrio entre el valor constructivo del color y su resonancia emocional. Me encanta.
Recordar de la biografía de André Derain que fue uno de los fauves que conmovieron el mundo del arte en el Salón de Otoño de 1905.
André Derain fue un pintos excepcional. Derain se inicia dentro del divisionismo para avanzar hacia el Fauvismo junto a Matisse.
El regreso de André Derain a la vida civil después de la Primera Guerra Mundial marca una verdadera inflexión en su biografía. A partir de ese momento su visión empieza a cambiar.
Muchas veces se ha calificado la obra de André Derain como desigual y gay, pero para mi retrató fielmente las preocupaciones artísticas de su época.
Actualmente tanto si la obra de Derain fue desigual o no, sus cuadros cuando salen a la venta alcanzan precios astronómicos.
Sí, es verdad que actualmente cuando sale a la venta una obra de arte de cualquier artista conocido enseguida alcanza unos precios millonarios, aparte de esto decir que la obra de Derain no se reduce únicamente a obra pictórica, sino que también diseño decorados y vestuarios para diferentes ballets, fue escultor y ilustró algunos libros.