Según cuenta la leyenda, un dÃa del año 1410, en la ciudad de Brujas, un joven pintor de veinte años, llamado Jan Van Eyck (1390-1441), puso a secar un cuadro al sol, pintado al temple y tratado con aceites.
A los dos dÃas, cuando fue a ver el cuadro para comprobar la marcha del secado, comprobó que la pintura se habÃa cuarteado. Desde aquel dÃa Van Eyck no cejó en buscar un aceite que secara a la sombra.
Después de probar con aceites y resinas de todas clases, encontró que mezclando una pequeña parte de “barniz blanco de Brujas” con aceite de linaza, obtenÃa una mezcla que permitÃa secar las pinturas a la sombra sin dificultad. El pintor empezó entonces a pintar con barniz blanco de Brujas y aceite de linaza, aglutinando con ellos las mismas tierras de colores que usaba para pintar al temple, comprobando asà que los colores respondÃan mejor y que mientras secaban, el pintor podÃa rectificar o repintar sin que se diluyeran los colores anteriores. Jan Van Eyck habÃa descubierto entonces el mejor medio para pintar, la pintura al óleo.
Casi todas las grandes obras están pintadas sobre lienzo, que será el soporte más utilizado para este medio. El lienzo aparecerá tensado sobre un bastidor, lo que hace que posea una receptividad única a la pintura y a la pincelada. Convenientemente usada la pintura al óleo, cambia muy poco de color durante el secado, aunque a largo plazo tiende a amarillear ligeramente. Su capacidad de soportar capas sucesivas permite al artista desarrollar un concepto pictórico por etapas y la lentitud del secado permite retirar pintura y repasar zonas enteras.
Una técnica importante dentro de la pintura al óleo será la veladura, que aparece como una capa transparente aplicada con el pincel sobre una zona del cuadro, con el fin de pintar un color o de modificar un color ya pintado. La veladura está constituida por pintura al óleo diluida en aceite de linaza y esencia de trementina. La técnica de aplicación es semejante a la acuarela, consistente en aplicar sucesivas capas de color hasta lograr el matiz deseado, pero con una diferencia importante; mientras el buen acuarelista intenta conseguir el color con sólo la primera capa, el pintor al óleo de veladuras, ha de llegar al color deseado, mediante varias capas o veladuras, para conseguir asà la transparencia, luminosidad y riqueza de color propias de esta técnica.
DiscÃpulos de Van Eyck como Antonello de Messina (1430-79) extendió el uso del óleo a Italia y sobre todo a Venecia. La humedad reinante en esta ciudad dificultaba la pintura de frescos y los pintores venecianos recibieron con agrado la oportunidad que el óleo les ofrecÃa. A causa de su flexibilidad el óleo se prestaba perfectamente a la pintura sobre lienzo; podrÃa pintarse un cuadro de gran tamaño en el estudio y transportarlo enrollado hasta su destino.
Los venecianos, entre los que se encuentra Tiziano (1490-1576), sentaron las bases de la pintura al óleo. El siguiente paso importante lo dará Rubens (1577-1640) cuya obra despliega todas las posibilidades técnicas del óleo. Rubens influyó directamente en Velázquez (1599-1660), a quien conoció en Madrid y también sin duda sobre el más grande de los técnicos, Rembrandt (1606-69). Por supuesto cada maestro desarrolló e implantó sus propias variaciones de técnica. Tanto si el proceso de capas sucesivas era sencillo como si era complicado, ellos aplicaban cada capa con gran vitalidad y con las menos correcciones posibles.
Podemos hablar de diferentes técnicas de pintura al óleo. A un nivel básico existen dos tipos de pinturas al óleo: las obras cuidadosamente concebidas que se elaboran trabajosa y lentamente con muchas capas sucesivas de pintura, y la pintura directa o alla prima, que suele terminar en una sola sesión utilizando colores opacos que oscurecen los que se encuentran por debajo. Casi todos los pintores de paisaje pintan alla prima. Los estudios de paisaje de Constable (1776-1837) muestran las ventajas de esta técnica. La pintura aparece excitante, es aplicada libremente y a menudo la frescura del color expresa mejor el momento que muchas de las obras de estudio más trabajadas.
La pintura al óleo, que ya en el siglo XVIII se preparaba y se vendÃa comercialmente, convenientemente contenida en vejigas de piel animal, siguió progresando, tanto en su empleo como en su proceso de fabricación, durante el siglo XIX.
La creciente demanda de obras que surgió con la Revolución Industrial, se vio satisfecha en gran medida por un tipo de pintura de salón que seguÃa formas degradadas del método tradicional. Ahora se trataba de pintar no simplemente mejor que los otros artistas, sino de forma diferente.
Con la llegada del Impresionismo, la pincelada se hizo sólida y de color opaco, con modulaciones de opacidad y transparencia, restregados y veladuras. Era éste un método que respondÃa a las necesidades artÃsticas de un movimiento que habÃa nacido en la libertad que da la oscuridad. Pintores como Monet (1840-1926), o Cézanne (1839-1906), fueron despreciados en un principio como embadurnadores incompetentes.
El único error de estas pinturas y las de pintores post-impresionistas como Vincent Van Gogh (1853-90) y Paul Gauguin (1848-1903), era que la fuerte carga de pintura sobre el lienzo, hacÃa que sus obras sufrieran un deterioro más acelerado. Riesgos inherentes a la experimentación e innovación que estos y otros autores llevaron a cabo. El movimiento Expresionista habÃa producido artistas que sumergÃan sus ideas en una feroz aglomeración de pintura, superando con mucho los empastes de Van Gogh. Paralelamente se han dado casos de pintores que trabajaban con mucha meticulosidad en superficies de pintura muy finas como Salvador Dalà (1904-1989).
Hoy en dÃa, las variedades de pigmentos al óleo han aumentado considerablemente, debido en parte a la proliferación de tintes de fabricación quÃmica. El funcionamiento de los pigmentos comerciales actuales es bastante consistente y por lo tanto predecible. En la actualidad se pueden tomar ciertas libertades técnicas que en otro tiempo hubieran sido cuando menos, imprudentes. Y aunque suela criticarse a los pintores de óleos contemporáneos por ello, no existe ninguna razón por la que dichos óleos ejecutados con sentido común, no puedan sobrevivir tanto como los de Van Eyck. Sin embargo, algunos restauradores de museos tienen ya problemas con algunas de las obras pictóricas contemporáneas en la que la técnica pura no se tuvo demasiado en cuenta.

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Muy interesante. Recuerdo haber leÃdo antes sobre el descubrimiento de Van Eyck, pero no conocÃa los detalles. Me gustarÃa intentar la mezcla de barniz blanco con aceite de linaza, ¡las superficies de Van Eyck son excelentes! Muchas gracias.
Me gustó mucho el artÃculo. Los felicito.
Muy educativo el arte nuevamente en su mejor Expresión de Colores y gran enseñanza.