De todos los procesos tradicionales al aguafuerte, la aguatinta es uno de los más usados para crear áreas de tono puro.
El objetivo del aguatinta era imitar el aspecto de las aguadas, para lo que se añadían tintas transparentes y pasajes de luz y sombra al aguafuerte de línea. Aún hoy se sigue utilizando en combinación con otras técnicas, en particular con el aguafuerte de línea. Recientemente, en muy pocas ocasiones se ha utilizado por sí sola o como técnica independiente. Además existen otras técnicas para la obtención de bases porosas de aspecto similar al aguatinta.
El término “aguatinta” se suele emplear para describir un método concreto consistente en la deposición de resina pulverizada sobre la plancha, el calentamiento de ésta hasta fundir y fijar la resina y la mordida. La plancha entonces, se convierte en una masa más o menos compacta de diminutos puntos metálicos que se elevan sobre una superficie que aparece corroía y también hundida. Cada uno de los granos de resina transparente actúa como un diminuto punto o isla de material resistente al ácido rodeado de metal libre que se corroe durante el ataque. En principio, cuanto mayor sea la cantidad de resina aplicada a la plancha, tanto más clara o fina será la impresión; por el contrario una aplicación pobre de resina, dará como resultado una calva más o menos rugosa. Una vez eliminados con disolvente el barniz y la resina de las planchas se introduce bien la tinta calcográfica en la base texturada y se limpia uniformemente. El metal que antes aparecía cubierto por la resina se imprime en forma de puntos diminutos; el metal mordido mantiene la tinta y aporta el fondo negro. En principio cuanto mayor sea la cantidad de resina aplicada a la plancha, tanto más clara o fina aparecerá la impresión y viceversa. Al haber reducido ahora la superficie protegida por la resina, se puede obtener una capa más oscura y una textura que aparece más perceptible.
La aguatinta se trabaja básicamente de lo claro a lo oscuro, o grabado a la manera negra o mezzotinto, de oscuro a claro. Es también esta técnica el medio más seguro para aportar tonos a superficies corroídas irregulares, como las grandes calvas; se comporta peor, por el contrario, sobre rayados de líneas cruzadas.
La calidad tonal de la aguatinta depende de varios factores controlables, destacando el referente a la aplicaciónde la resina sobre la plancha. Esta calidad dependerá de la densidad y de la distribución del polvo resinoso sobre la superficie del metal. Hay varias formas de aportar la resina y de regular su densidad. La más sencilla es la aportación manual de la misma, agitando una bolsita de seda, muselina o cualquier otro tamiz que nos permita una controlar la caída de la resina sobre la plancha.
La principal ventaja de la muñequilla o bolsa es que nos permite un control más riguroso a la hora de aportar distintas concentraciones y densidades de la resina, algo que nos permitirá por ejemplo, realizar tonos degradados. Este particular es prácticamente imposible de lograr con otros métodos como las cajas de resinar, cuya aportación de resina suele ser más uniforme. Esta técnica de resinar con bolsa, permite además el empleo de distintas variantes, como el empleo de bolsas u otros recipientes con cedazos diferentes, que permiten una mayor o menor caída de polvo de resina sobre la plancha, adaptándose mejor a las diferenciaciones tonales. Sin embargo hay que tener en cuenta que las zonas muy recubiertas de resina quedan blancas en la impresión. Si toda la plancha recibe una capa muy gruesa de polvo de resina, se frustrará el objetivo mismo de la aguatinta. Por el contrario, si la capa de polvo es muy escasa, delgada o dispersa, el resultado tras la impresión será una plancha llena de calvas con unos pocos puntos sin morder, que además no resistirá muchas pasadas por la prensa. Para obtener una superficie resistente, duradera y de textura marcada, el metal debe quedar cubierto por resina en al menos un cincuenta por ciento.
Para obtener texturas más finas, puede sustituirse la resina por polvo de asfalto, más fino y de mayor adherencia. Una vez distribuida al gusto la capa de resina, no debe golpearse o desplazarse bruscamente la plancha ya que la resina podría desplazarse y agruparse en montoncitos no deseados.
Para resinados más uniformes, se emplean las cajas de resinar. Con dichos útiles, se obtienen bases absolutamente uniformes que generan en la prensa tonos continuos y negros perfectos. El funcionamiento de estas cajas es sencillo; consisten en cajas cerradas con un soporte para las planchas, dentro de las cuales, se generan una serie de corrientes de aire en su interior, aventando el polvo de resina y haciendo que flote dentro de la caja hasta que poco a poco se va depositando de nuevo en el fondo de la caja. De esta manera y mientras el polvo va precipitándose hacia la parte baja de la caja, lo hace de igual manera sobre la plancha colocada en su interior.
Dependiendo del tipo de mecanismo que emplean estas cajas, se las denomina cajas de aventar de fuelle o de aventador. Las del primer tipo, utilizan un fuelle, bombas de pie o incluso ventiladores eléctricos. Las del segundo tipo, emplean un aventador que gracias a su giro accionado desde el exterior con una manivela, generan unas turbulencias que hacen que la resina se levante del depósito que está en la parte baja de la caja. Inmediatamente cesan estas corrientes de aire, las resina se va depositando, primero los granos más gruesos y poco a poco los más finos. Por lo tanto si se desea un recubrimiento de granos finos, habrá que esperar unos minutos (en función de la resina) antes de introducir la plancha en la caja. Si se deseara una aguatinta muy fina y densa, se repetiría la acción hasta obtener el grado de cubrición deseado.
Una vez cubierta la plancha, se le aporta calor, normalmente por debajo y con cuidado de no sobrecalentar la resina. Este punto viene dado en el momento que la resina vira de blanco a amarillo, lo que quiere indicar que se ha fundido y se ha adherido a la plancha. Es entonces cuando las zonas que desean reservarse pueden pintarse con barniz de secado rápido o barniz a la cera líquido.
Hay diversas variaciones para la aguatinta. La base líquida o al alcohol, no es sino resina disuelta en alcohol; con la aguatinta al papel esmeril se logra una base rugosa. Las variantes a día de hoy son múltiples, ya que existen en el mercado diversos tipos de lacas, barnices y resinas, de modo que pueden desarrollarse todo tipo de variaciones.

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El efecto que se consigue con la técnica del aguatinta parecida a la acuarela me encanta.
A mi personalmente me gusta combinar el aguatinta con alguna otra técnica de grabado como el grabado al aguafuerte y el grabado a punta seca.